sábado, 4 de enero de 2014

Pájaro perro



PAJARO PERRO
 

Nosotras somos las hermanas mayores.

Por eso, cuando el pájaro perro

deja de ladrar

vamos hacia abajo a sacar la basura.

Una dice la policía, no

la poesía me equivoqué.

La otra quiere saber

qué dice por ahora.

Pico, pico, pico,

dentro de la habitación

y afuera de las ventanas.

Se pellizcan y se pegan,

dicen: hagamos algo para

la poesía de papá.

Y se agarran de las manos

y se hacen doler y una

no suelta a la otra

hasta que le pida perdón.

¿A ver qué dice por ahora?

Mami, me dejaste sola

con los mosquitos.

Ya sé, tarda más en llegar

o no llegaba (silencio).

Una de las tres voces

o dos, o las tres o todo

el bosque junto (discusión).

Más o menos cerca

alguien corta el pasto

o mira una película

que se llamaba

doble de cuerpo.

Andá a lavarte los bigotes,

dale, ¿de golpe tenés tanta sed?

Listo, mi marmota.

Sin interrupciones aparentes

la agonía del parlante evoca

al comité de defensa,

al ómnibus o sábana de la década

y a la canción que cuadraría

tanto acá como en el mar.

Pensá en las cosas que estuvimos

haciendo hoy por ejemplo

el guinche de la casa,

la fuerza imaginada en una sola mano.

Cambia con el postigo abierto

muy oscuro todo, todo.

Durante la siesta de las señoras

el baño y el subsuelo

son la peluquería y el restorán.

Vení que te peino un rato más.

Un auto y un turista

entre los ladrillos y el humo.

 

CAJA

 
La caja que también fue trampa

en la audiencia

se me presenta años después,

una mañana que llovía y se despejó.

 
El silencio desde adentro

y recortar la intromisión

me deja en esta nave

fabricada con portero.
 

Hacia el frente no hay modestia,

se navega entre los sauces

con tremenda agilidad,

sin intuición, volviendo.

 
Puede ser cartón

o cemento el decorado.

Es liso y la voz del ídolo

acomoda el sumidero.
 

Que no venga, espero, a reclamar

algo del recuerdo,

el recuerdo que fatiga

con astucia de espiral.
 

Es el nombre lo que ofrece

en el avance que es tan falso

como un juego

sentado en un mismo lugar.
 

Tal vez sea la hora de avanzar,

me dice una señora, me ha dicho

por anticipado, como otra veces,

que sabía hacer sonar la llave.

  

JUGLAR
 

En el origen era un juglar

y ahora reniega de ser Matías.

Las palabras que alimentan

cada día los embates

se imponen, no es que quiera.

El sonido de fondo

es siempre el mismo:

dormí un poco y en el estado

no dejan de pucherear.

Cuando se habla de diferencias

y de tiempos reales

mi tendencia es al silencio.

 

DEBE SER ESO
 

Los flancos se dispersan

cuando uno recibe

y el otro dilata

la organización.

Es que debe ser eso

(escribir contra mis principios)

lo que descubre el traslado

y prescindir de vidrios.

La espera, en un momento

de la mañana me paraliza,

le da excusa a mis aposentos,

para deprimirme con la postal

exterior que genera.

Como si todo lo hermoso

estuviera bajo el sol cegador,

la omnipotencia genera,

el deseo de estar bajo el cielo.

Lo otro es placer, posteridad,

la falta en la suma.

Debe ser que hace tres semanas

me siento así.

  

ANFITRION
 

José Chediack apareció en su sangre

sobre un mar amarillo

cuando el llamado del banquero

obviaba cualquier cuestión de amor.

Ahora se habla de centellogramas,

de hombres meticulosos

en la conversación del que interpreta

y está atento de su público.

No es una moto la que activa

a la gente que pasea

y tal vez entra al lugar en el que estoy

para que el anfitrión dé su palmada.

 

PIES
 

Los pies son hermosos

son tres hacia el techo

uno  grande y dos pequeños

pintado (en la punta) y creciendo.

¿Quisieran tocar la guitarra?

¿Les gustaría hojear los libros?

Se quieren, juegan en el aire

y por la imagen me activo.

 

OBRA (DOS)
 

La concreción de la obra

tiene como variable

la sombra que este día aceptable

desagota en metros inferiores.

Al mismo tiempo se proyecta

en el techo prismático

una aplicación virgen.

Pongo un dedo sobre vos,

la sordera lo permite

y ahí se construye el desvío.

Otra vez, como si siempre

estuviéramos hablando de otra cosa.

El plano vertical celeste

es el mejor elemento

en unos metros a la redonda.

Algunos artistas trabajan

más rápido que otros,

aunque la permanencia no hace escala

en un contexto de sujetos

sumamente competitivos.

Voy y vengo, escucho

y me siento a declamar culpa

en minutos,

porque la explicación es redundante.

 

BANDEJA

 
Son las ganas, la importancia

y las ganas de retirar

la bandeja y saber

que se va a dar vuelta,

esperar a que suceda

mientras el vecino sigue hablando,

inspirando formas incorrectas.

Casi me quedo

porque el cartel luminoso

que me expulsó

en la evaluación de un mundo pequeño

en el que compiten promesa a promesa

los intentos de atraer esa voluntad,

decidí volver sin haberme ido.

Y es por eso que pese

a la pereza de estos años

una voz silenciosa no deja de propulsar.

El vigilante me dejará salir, finalmente;

en eso se puede confiar

tanto como que la puerta se abra

sola y los sonidos mancomunados

preserven la identidad

hasta que el tesón haga mella

como dos adolescentes cebados.

  

CUERPO

 
En una silla del edificio viejo,

donde el nombre que sabíamos

fue cambiado por decisión ajena

y ahora es imposible recordar,

mi cuerpo estalló en pedazos.

Durante años

distintas partes de mí

deambularon como renacuajos

en busca del término correcto,

que es como decir fecundo,

soportando el fracaso.

El aposento de la morada

si cambia significa

que las abstracciones necesarias

recuperan la inflexión

para poder levantar otra vez

aunque más no sea un hilo.

 

AGUJERO
 

El agujero es más profundo

de lo que imaginaba.

Anduve a la noche

pensando en el agujero

y a la mañana lo probé

cuando dejaba que el triángulo

propusiera un escenario.

¿Por qué el apuro?

Veo que la necesidad

se transforma en bomba

como si el barroco fuera

aún, su revelación.

Tuve que salir, entonces,

a buscar contrastes y rastrear

los episodios reiterados,

la memoria como magia.

Había remedio ahí,

como aquella vez que el consejo

determinó el borrón.

Pero esta vez estoy solo,

dubitativo ante el prospecto.

Derramo más de lo previsto

y en un plano sin fisuras

el picaporte relojeo.

 

LAVADERO
 

La puerta

del lavadero

puede implicar

una toma de conciencia

del sufrimiento.

Abrir la puerta

del lavadero,

si sólo fuera eso, es decir,

el acto de tomar la toalla

y que funcione,

sin tener que dar explicaciones.

¿Cómo puedo hacer

para que cada movimiento

sea el definitivo?

Tampoco es cuestión

de atribuirle un estilo.

Por ahora me basta

con atolondrarme al principio

y después entender

que el olvido me acompaña.

¿Porqué qué habría sido de mí

de no existir el olvido?

Aprovechemos que anda el ascensor

para ir bajando.

 

RED
 

Bajo la red

un par de zapatos sin dueño

el público confunde

construcción y procesadora.

Son palitos de madera

que abundan en la hora anárquica

y ahora señalan el ritmo.

Puede haber sol,

nadie lo niega ni transpira

porque a veces la solución

se revela en la síntesis.

Lo sabe una nena

que ya manipula premisas

como también la cómplice

que la autoriza en el festejo.

Todo es producto del telón:

un reflejo y varios sonidos

inventan de este lado

los brotes espontáneos.

 

PALABRAS

 
Las palabras desfilan

por mis ojos

como el aire en mi boca.

Suelo no entender

el incentivo

en sábana entusiasta.

Lo que se impone

con cierta liviandad

es sólo alimento.

Ato los cabos

de dos invenciones

en siglos a destiempo.

La experiencia del intervalo

demanda de abstracción

en el contexto.

Un aplauso al fin

y el silencio

perpetúan la lógica.

 

MATE
 

Lo que me inspira

tener una birome nueva

como terminar de leer

y consultar el ejemplar

aunque la rima lo estropee.

Nunca serás uno de nosotros

era la muletilla

en la película de hoy.

La mujer tiene el recurso

de llorar,

te psicopatea con el llanto

cuando el mate

que era amargo

quiere que sea dulce.

Es como pelear en la guerra

y volver con los estantes preparados.

La trompeta retumba en ecos,

da paso al ritmo que algunos perciben

y otros escriben

cuando habían creído que en realidad

ya no lo harían.

 

RESERVA

 
La reserva es egoísta

al delatar canción caída

que nada importa

en el silencio

cuando se sale a correr

y cuesta hasta que el aire

se transforma en calor.

Después imperan las ganas

en el resquicio

auditivo del vecino,

La cuenta que hay que pagar

y la identidad,

que es boicotear la posibilidad

de que te quedes conmigo.

Hay tanto para hacer

en tan poco tiempo

que sólo cuando duermo

(ahora entiendo al abuelo)

me siento satisfecho.

Lo demás es apostar

metros contra metros.

  

VAGON

 
En el vagón delantero

un adolescente

me recuerda la película.

Espera que entre la gente,

inquieto practica su gracia

en la base de madera

que es plantilla.

Actuará después del caso extremo.

Por un momento,

cuando la incertidumbre dobla el peligro

supongo que es uno más,

pasajero en vez de actor

Y decido eliminar abstracciones

aun a costa de que la obviedad

invalide el futuro.

Canta y se va, sin embargo

el monstruo sigue acá.

 

APERTURA
 

La apertura en el día

en que cualquier vínculo

con lo cotidiano

debería remitir a otra tonalidad,

monta la acción sobre los ejemplares.

Me podrán preguntar cuáles

y yo responderé cualquiera.

Siempre es una hoja,

tal vez otra si la estancia en el trono es liberadora

y alguna más si a la noche

los ojos permiten explorar.

A esta hora de la mañana

el estómago es la realidad,

un edificio que se despierta

cuando el vigía entumece

la postal silenciosa, el norte.

 

NECESIDAD
 

Hay una necesidad

después de los años

que es la conciencia

de que la falla existe

y es preferible

ignorarla.

Lo era antes

y lo es después,

en el campo abierto

donde duerme el gentío.

No hay cuidado

en el riesgo que propone

mi desvarío intermitente.

Todo sucede cuando

el baile se acaba

y el silencio inventa ausencias.

Algo pasaba, vemos después

cuando la amargura derrama

su tinta en esta tela.

 

MERIDIANO
 

A veces pienso

cuál habrá sido el destino

de mi celular,

con mis fotos,

mi horario de alarma

y una torta en el desayuno.

Lemon pie,

se ha corrido el meridiano,

tengo una reunión en Europa

en pleno verano boreal.

El auto marca la escarcha

y la ignorancia me alarma,

lo que digas con cautela,

o mejor no digas nada.

Puedo esperar la temperatura

justa para salir a correr

y también el llamado que me impida

hacerlo habitual en la mañana.

  

ANTES Y DESPUES
 

(Antes)

Vi algo que se movía

y era tu pie.

Mañana empieza la última

semana de un trabajo

los títulos de un poeta

o de una localidad.

Es como nadar

estar internado

y la síntesis que dirá

que recopilar es la orden.
 

(Después)

La tabaquería se va

de Nueva York.

Lou Reed en el mostrador

dice cosas que no sé,

porque lo tapa el sumidero

con burbujas de jabón.

De a ratos me abandona

el cuerpo

cuando más lo necesito.

Esa gente es la que se va.

Tenemos que empezar a ser

nosotros esa gente.

 

RESTOS
 

Los restos del orden

sobre una mesa blanda

responden de alguna manera.

Hay que proponer,

se da cuenta la bailarina

y con un marcador de barita

transforma el minuto.

Inventemos un saludo

para esta noche:

codo, antebrazo, puño, bomba.

El placer es que el primero

no fue casualidad

y un forajido apenas mayor

asume responsabilidades.

  

COCINA
 

Algo hay que decir

de la cocina tamaño baño

y del alivio estilo bandera

cuando la chef me pide ayuda

para  atarse el delantal.

Hay momentos entre amigas

que quieren probar lapiceras

como si nunca tuvimos o hubiera

la especie de trompeta.

Una menos que la anterior,

línea o verso, madera o lata,

se jacta de que hace ruido

y la otra la amenaza:

¿querés que no juegue más?

Me puedo pintar las uñas

antes de saltar

y que se seque la laguna

con la señal de brillo:

¿decís que esto está mal?

Me río igual de la cosa horrible,

tan pero tan negro que está bien

ser oídos y nada más

porque no transpiran, se conforman

con cumplirle a la gorda.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Dos mil doce



BOLSAS


La bolsa gris y la roja
sobresalen del piso
color caramelo.
Algo dulce, pero no,
el pasillo es más largo
como el cuello o el secador
de peluquería.
Aterrizar es difícil
a la distancia.
Un sombrero, un reclamo,
un llamado justo a tiempo
para que la actriz ponga cara
de no haber actuado.
Un pomo naranja
y dos trapos amarillos
son suficientes
para armar una publicidad.




TREN


El tren de los eslabones
brillantes sobre un plano vertical
me hizo recuperar la memoria
y especular con una posibilidad.
Si al doblar la barrera baja
optara por el desvío,
el lamento se prolongaría
hasta sortear toda esa carga.
Enseguida las rectas
que se llevan a patadas
me parirían sin querer
a mi izquierda al ver la casa.




AMPLIACION


Sobre las redes de ping pong
se levanta el habitáculo
para futuros enfermos.
Jugadores pertrechados
de convexidades esféricas
hacen ruido con paletas.
Alguien mira entre piso
y cielo raso sostenido
con aire.
Camino al jardín hablamos mucho
sobre que no tenía dedos.
Viento y carruaje compiten
bastante después de la noticia
de que con pies pintan pintores.
¿Se puede bailar el tango
con un perro en la cabeza?
Da vueltas y se cae de hambre.




SUPOSICION


No puede ser casual
que en la evacuación
haya alarma.
Es agua que inunda
y va subiendo a las paredes
invisibles para mí.
Cuanto más tiempo pase
la alteración del ánimo
mayor será el trabajo.
Salgo, camino y primero
no distingo algo preciso
hasta el llamado hueco.
Así que ahora llueve
por una pila de techos
vecinos sin edificio.




GORDA


La escultura de la gorda por el mar
son plaga en el pasado las gordas,
mas ahora reinan los golpes.
Onda, mucha onda sobre las sierras
aunque no exista, aunque el paseo mienta.



Decime la verdad sobre esa foto,
de cuándo es, con quién te sacaste,
qué pasó después.
Decime todo
lo que se me ocurre preguntar.
Ya no quiero volar y en la ausencia
asustarme en madrugada.
El presente es un delay, galopando de lobero.
Me prohíben un café porque rompo la armonía,
a la costa subiría si por viento
no entendiese ese cruzado.
Gorda vení, gorda quedate.
¿En qué momento te perdí?
¿Cuándo hablaste otros idiomas?
Te explico, ahora (carbonizado)
desde el comienzo o casi bota,
la esperanza marca estas cosas.




ENCINTA


El pelo negro la pone encinta
en ruéganos de no dimitir.
Pide como animal, pero sin falda
el miedo a la reacción, que
por mi reacción la lleva
después de toda la película
imaginada a huir sin obstáculo
aunque mira el óxido de los bordes
que ya nadie siquiera toca
en la noche previa a la incógnita.
Del final ya no como
esta tarde ni tomo el agua
abundante porque el ventrílocuo
de la familia imagine
(por ocio) un perro ladrón
que le esquiva a las pendientes.
Del perímetro salvo una,
que acomoda su espalda
en los planes de la noche,
todas averiguan quién camina
entre los surcos que a simple vista
mienten como si supieran
o dijeran después del cumpleaños
de la víspera que falta tiempo
para el fin del mundo.
La biblioteca podría mover
en metros pero se queda
a observar quieta y a oír un ruido
de bombilla que hace el compás
a la otra autora
de los mejores tarareos fugaces.




RAYOS


Hace unos dìas conocí
la ciudad de los rayos,
cielo y asfalto nada más
arriba y abajo del aire.
Falta el aire en realidad
y ahora caigo que puedo respirar.
Nunca había adelgazado
tanto como esta vez.
Parece un chiste que pase
tras la charla familiar.
La malasangre por motivo,
como una tabla de cálculo
que no me deja descansar,
es letra para el coro:
políglotas expertas en ordenar
recorrieron cada bajada
y desvío, hasta el imprevisto.
Una vez, el rayo fue largo,
más largo de lo normal,
encapsulado en alambre
para evitar un juicio.
A mí me hicieron pagar,
no tuve nada más que pedir
explicaciones y desde entonces
las estoy esperando.




MES


La diferencia entre el nacimiento
y las fotos que se perderán
es un adverbio arbitrario.
Ya le dije que corra la madera
picada en flores y yuyos
para leer el cuento que no envejece.
La respuesta fue "ni mu"
como cuando vuelvo y entro a girar
entre cordones desentendidos.
El equilibrio es lo importante,
descansar si es la propuesta
el exabrupto incontrolable.
El vaso vigila, como la luz
encendida en la madrugada
antes del éxodo creador.
Miré e interpreté en el día
a dos que se presentaban
como extraños que no eran.




DIGESTION


La digestión está cerca
del lugar donde me encuentro.
Los peones remanentes
se ocupan de administrarlo.
Hay una alternativa
que es mirar hacia arriba,
un poco al costado
y enervar el cuerpo,
tembladeral en helicóptero,
para hallar el doblez sobre el velcro.
Detras de mí
el mundo crece hacia arriba;
al costado, a lo ancho.
Si fuese chiquita para decir textura
uno de sus placeres no habitaría en el tacto.
Mejor que tal
como están las cosas
me encierre en el baño.




SOLDADOS


Tres soldados azules y blancos
conversan al lado de las flores
con las manos en los bolsillos,
sin armas, tanto que ahora
sólo se les ve las cabezas.
Es como si manipularan
un control remoto.
Sin una lógica explícita
uno se aleja del grupo
y los otros lo siguen.
Señala unos bultos
y vuelve a caminar.
Los otros lo siguen.
Uno de los soldados
es una mujer manifiesta
por el péndulo de su pierna.
Además lleva algo para notar
como en general hacen las mujeres.
De golpe ya no están
y el batifondo ha cesado.
Las flores más quietas
junto a la piedra,
ahora que mermó el viento.




MUÑECOS


Son todos unos muñecos
estos animales
famosos.
Todos los animales son famosos
y también los orientales
que piden autógrafos.
¿Por qué nosotros no?
¿Por qué somos diferentes?



Caminamos entre muñecos
que parecen presos
y nos creemos libres.
Hay que volar hasta la Luna,
pensar al menos con estar
alguna vez en Marte.
Vivimos en casas,
vamos a los parques
aunque el clima no ayude,
pendientes de un cataclismo.
Los paseos de cuatro días
siempre terminan de noche.




TORRES


Este lugar es nuevo,
pero está terminado.
Hay dos torres y por la hora
las piletas lucen distintas.
La esperanza es femenina,
sobre todo cuando hay baldes
en una cornisa blanca
de porcelana, haciendo equilibrio.
Tengo que dormir en una fábrica
y me lo cuestiono aunque hacerlo
venga a proveer el calor.
Como que se dice es incomprobable
nos sumergimos en la noticia de hoy:
la gran fuente que regula el confort
es una caja negra para los más chicos.
Las llaves son de plata
y tienen una inscripción
que es la historia de hace treinta años
proyectada sobre un abanico.
Me tomo todos los aviones y llego
y corro y me mojo aunque no quiera
porque el resultado excede
una serie de motivaciones.




NOMBRE


Si pudiera recordar el nombre
común del artefacto
que se asemeja al ancla
(no en formato pero sí
por la función que desempeña,
no en cómo suena pero sí
en la sensación sobre la rama),
el palabrerío que se repite
de una semana a otra
hallaría la síntesis.




CALLE


La noche que no sospechaba
volver a la calle
nació el gato celeste,
afortunado de que un día
un invento fue la rueda.
Camino en la vereda estropeada
y si paso por el pozo
una alfombra desintegra.
Después venía mi casa
hasta que fue mi casa,
y un instante desapareció.
Es lo único que pasa al entrar al túnel
aunque la mirada intente maniobrar.
Pero de repente (nada es de repente)
el monólogo de la condena
se disuelve en intentos
de sustitución.
Ya lo sabía, yo conocía este placer
que tal vez sea pasajero,
cuyo mayor rasgo es la espera.
El regreso viene con clave
música ordena, inapelable:
Es importante saber esperar
que algo suceda.




OLOR


El olor es un tema,
más allá de las paredes.
Si acá llega así,
tanto que me creí culpable,
el chofer no quiere
ni pensar cómo será
en el lugar donde se generó.
Nadie sabe,
muchos nos preguntamos
no quita la sospecha.
Es el pelo, cuyo tónico anticaspa
despliega su melodía atonal
a través de la neblina.
Son kilómetros que propala,
mientras los vegetales se rinden
después del esfuerzo.
Que nadie sepa que fui yo
el que inició el incendio
es fácil con el recuerdo
de aquella temporada
en la que todo lo que sucedía
se originaba en campos lejanos.




OBRA


Supongamos que es una obra
de orfebrería,
como la que vi un día.
Hay una caminata, una balanza
y la duda que sigue pescando
entre enfermedades
y acertijos por la honestidad.
Llegamos a la curva
más transitada de la ciudad.
Mi interlocutora no entiende
nada pero igual
me quiere muchísimo.
Te dejo solito para siempre,
me dice antes de partir.
Está lleno de unos colectivos
esclavos que me recuerdan la niñez.




DO


Batifondo, silencio y otra vez
el susurro en la distancia
que anuncia un nuevo estrés.
El recuerdo es de la tarde
cuando sólo una lámpara
pequeña y amarilla
ha quedado encendida.
Ahí estaban los hombres
con sus novias redondeadas
cuyos pliegues en vestidos
distraían mi rabillo.
Mecanismo eco es
que disuelve en este fondo
y revela: no hay dolor.
Las comidas y bebidas
oportunas menos ésta
que esta noche va anulando
hipotecas de mi estado.
Hay un chico de diez años
en la contra recostado
junto al aire sin escollos
contrafuerza de la luz.




CORONA


Hay que empezar a estirar
cuando uno se vuelve loco
y las chinelas se arrastran.
La corona roja mantiene
su altura entre los brazos
en serpentina y cubre bocas:
La que está enfema
ahora y la que cante
en la normal actividad.
Los pies me recuerdan
la actitud de referente
con nombre de gaucho.
El que escribe lo deforma
en sus primeras
obras como afilador.
Hay que medir el hilo
para la manualidad
cuyo objeto es enhebrar.




OSCURIDAD


El ritmo sobre la cabeza
desparrama esferas y nostalgia.
Es la hora a la que se regresa
del cine o de comer
y el departamento no tiene sentido.
Ya no son maniquíes
los que se despojan en vivo
mientras los talones elevados
delatan los pasos.
La oscuridad, apenas interrumpida,
baña la conciencia en un instante.
Hay que verlo, porque pasa
y no se ve más.




VOZ


Hay una prisa de la voz
sobre la melodía
en el último látigo
hasta que el líquido
se termina de acomodar.
Lo que dura la fiesta
y los tambores convocan
en inglés a repetir
todo en otra versión
la lluvia sigue.
El tono y la articulación
no cambian nada
en la comparación de estados
de ánimo y salud.
Repiquetea otra vez
el apuro y se adivinan
girones de jadeo, contenidos
poco antes de la internación.
El tango no le interesa
dice el gato y esconde
el filo de la garganta
satisfecho con la posta
que lo nombra el heredero.
Ha sido una noche mágica
y despertar fue un sobresalto.




NUDILLO


Siempre el mismo nudillo
el que se lastima,
haga frío o calor.
El hecho es que lo necesita
el hambre del mediodía
o el agujero invisible
que vomita.
El agua y el fuego,
después de todo,
son elementos marginales
en la cocina.




DIAFANO


El ritmo diáfano
como la tarde
monotemática
toma examen.
Ser madre,
ser buena madre,
llevar los chicos,
vestirlos como nenas
para que se diviertan.
Todos silvan afuera
o algunos gritan.
Hay que aprovechar
las posibilidades
que ofrece el entorno
y eludir la curiosidad
ajena cuando un acto
se vuelve atractivo.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Ventana

(no sé qué pasa con el espacio)

Instrumento pincha manos el camino en la cabeza
lleva mar y viento la tos de Lacroix.
Que sea al revés la ciudad en hilera,
barrabrava, piedra muda o hacha,
como la e y la m
el burlete vengador.

Naranja y verde buscan sol,
no te mojes ni te saques
la campera.
¿No sabías que era afuera
todo el mundo salamandra,
la tranquera que también saqué un caballo?

Es difícil de entender tres picos,
luz colgante, música que debería ser.
Ladrillo o palo:
¿Quién quiere episodios
con los mismos personajes?
¿Qué pasa con el agua?
¿Por qué no hay tele?

Como un trompo desenreda cuadros,
el refugio de dos, o tres con el bastón,
blanco es el esfuerzo del papel en la basura,
la renuncia experimenta
partes de trote: practicar, pintar, la música
delinea colores en la casa.

Cocina gárgara de aire, pela recetas
de torta como un sol (lo vas a doblar).
¿Qué hago yo acá, afuera o adentro?
Te la pongo, pregunté, alejándome del fuego.
O la engancho en algún lado.
No te quiero así, desnudo, grandote.

¿Qué le pasa a mamá loca
con la lluvia respirada?
Cornetita en la ventana
nos denuncia el pestañeo.
Voy al baño, audiometría,
es la historia de verano.

El lugar, paisaje creciente,
nos invita a las antenas.
Las verdaderas dueñas son las moscas
gorditas, chiquitas, mosquitas,
y la madera de artefactos
que pierden en el apretuje la demanda simple.

El fastidio del hambre
viendo cartas que golpean,
en el quiosco hay alpargatas
refozadas como nunca.
En Brasil que es otra cosa, ya no importa repetir.
Propiedad de otro berrinche, un rato.

Después, hasta el árbol desintegra,
es bandera de reojo un camino cachetada,
una panza sin hervor.
Camisón, rueda, cabeza de culo.
Fruto, bruto: banana y pera
mojan el grito que chupa nada.

Comida de chancho,
¿me regalás tu seven up?
El olor a bosta coman lindos chanchos, coman.
Aerosol te explico: el aplauso crepita
broches y botones de perlas, a su trono dignísimo
reservas de zarzuela, esperan el rapto.