miércoles, 13 de junio de 2007

Relatos

Textos más recientes, de 2006.



LA MUDANZA

I

Uno sabe que es ansioso, lo que no sabe es que está cada vez peor. Es algo que se puede comprobar, por ejemplo, antes de una mudanza. Basta con vivir en un departamento de dos ambientes y querer mudarse a uno de tres para que las condiciones estén dadas. El problema, o mejor dicho uno de los problemas, es hacer una operación simultánea. Vender para poder comprar, sincronizarlo bien. Aparecen las dudas propias del mecanismo. Si se vende y aún no se compra, ¿dónde va a ir uno a vivir? O al revés, ¿cómo se paga el departamento nuevo si todavía no se vendió el viejo? Etcétera, etcétera. Se busca asesoramiento, por ejemplo de una inmobiliaria, siempre y cuando sea de confianza.


II

Yo conozco una inmobiliaria. Un lugar chico, atendido por sus dueños. Lo que no me explico es por qué se llama Chasqui. Chasquis, si mal no recuerdo, eran los indígenas que llevaban y traían la correspondencia. Pero esto no tiene nada de correo, es una inmobiliaria.


III

Puede que atienda Rogelio y lo primero que diga, con tono paternal, es que el paso principal ya está dado. Quiere decir, poner en venta el departamento. Hay que tasarlo, firmar un contrato. Suena razonable. Además, hay que combinar un día para que vayan a tomar las medidas. Y también a recabar una serie de variables que pesan a la hora de establecer un precio. Es probable que el valor sea bastante más alto de lo que pensamos, lo que abre dos posibilidades: o buscan tentarnos para que les cedamos la propiedad, o es cierto lo que se dicen los diarios y la televisión, de que los precios han vuelto a los valores del uno a uno. Al cabo, si nos convencen, uno firma unos papeles y entrega una copia de la escritura a la inmobiliaria, que por un lapso de setenta días adquiere la potestad de vender el departamento y cobrar una comisión. Si uno va recomendado, es probable que le hagan un descuento en el porcentaje.


IV

En general, el fin de semana siguiente ponen un aviso en los clasificados del diario y mandan a una persona para que haga la guardia. Puede ser entre las tres y las seis de la tarde, o entre las cuatro y las siete, según la época del año, por la hora en que anochece. La situación es nueva, claro, y genera temores. Por ejemplo, a ser víctima de un asalto, sobre todo si la transacción ocurre en un país que atraviesa una fuerte crisis de inseguridad. La situación de mostrarle a extraños un departamento habitado puede ser una tentación para el hampa.


V

Un interrogante bastante común es qué hacer tres horas con la persona de la guardia. ¿Hay que estar con ella y conversar, o dejarla sola en la cocina mientras uno hace otra cosa? Es difícil saberlo de antemano. Lo mejor es relajarse y ver cómo se van dando las cosas.


VI

En realidad, no hay que prever tanto. Porque puede pasar que los preparativos al final no sirvan para nada. Que uno se quede tres horas esperando a que suene el portero eléctrico, rogando que venga alguien que haya leído el aviso, y nada. Tampoco hay que pensar que el departamento se va a vender enseguida, y que su amplitud y excelente estado de conservación son dos poderosas armas de seducción a la hora de conseguir compradores. Parece obvio, pero para que eso ocurra primero la gente lo tiene que ver.


VII

Por las dudas, y ante el desconcierto que provoca el eventual desaire, es recomendable ir hasta la planta baja para asegurarse de que el portero eléctrico funciona bien, que no sea un desperfecto en el aparato la causa de que decenas de personas interesadas se vayan luego de insistir una y otra vez con el botón apretado, sin obtener respuesta. Si uno toca y arriba atienden, esa hipótesis queda descartada.


VIII

Lo mejor para combatir la ansiedad que provoca la espera es ver si salieron avisos de departamentos para comprar que coincidan con lo que nosotros estamos buscando. Si hay algo, se puede dejar a la mujer de uno con la persona de la inmobiliaria y salir a hacer una recorrida. Aunque a nuestra mujer no le guste, hay que tratar de convencerla de que es la mejor forma de optimizar el tiempo. En alguno de esos avisos puede estar nuestra futura vivienda.



EL EDIFICIO

Enfrente hay un lugar que no sabemos lo que es. Podría ser un hotel. Un hotel moderno, de varias estrellas. Tiene diecinueve ventanas, algunas iluminadas. Además, hay una especie de pasarela por la que de vez en cuando camina gente. De noche se ven los televisores. Se trata de uno de los edificios más grandes de la manzana. Cada vez que viene alguien a mi casa nos ponemos a especular sobre qué funcionará allí dentro. Dicen que un hotel no, porque ven que algunas personas andan en silla de ruedas por la pasarela. Que lo más probable es que sea un geriátrico. Pero cuando nos quedamos mirando observamos que todas las personas que salen a la pasarela lo hacen en silla de ruedas. Eso cambia nuestra idea de lo que hay allí enfrente. Concluimos en que tiene que ser un centro de rehabilitación para pacientes con problemas ambulatorios. También, claro, podríamos dar una vuelta manzana, pasar frente al edificio y ver si hay algún cartel que nos quite todas las dudas.



LA ROPA

Los Albarado son un matrimonio común y corriente. Ella se llama Susana, una ama de casa que se pone feliz cuando cuelga la ropa en el lavadero y el viento la mueve. “Se va a secar rápido”, piensa. Parece una estupidez, pero la realidad es que el clima húmedo, muy típico en la costa galesa, es toda una complicación. La soga permanece llena durante días, con la ropa mojada, muerta de risa, hasta que al final toma olor feo y hay que volver a lavarla.



FIDEOS

A mí lo que me gusta es que das la directiva y movés la manito. Porque vos tenés un tema con la mano. ¿Te acordás de la paleta? Si no es la manito es el dedito. Movés el dedito desde atrás, me cargás, te reís, me das besos, te vas a ver si ya están los fideos. Faltan cuatro minutos más o menos. Hasta que me decís: ¿Venís? Y yo voy. Voy y los cuelo. Eso es lo que más te gusta, me decís. Y querés ver mi cara para comprobar si es verdad.



CUADRADO

Es un cuadrado, casi cuadrado, un poco más ancho que alto. A la izquierda termina una pared de ladrillos, un costado en el vidrio y el otro en pintura blanca. Entonces, como producto de la primera terminación, empieza un frente transparente, sólo interrumpido por un marco de metal, en forma de “u” invertida, y dos manijas largas en sentido vertical, una del lado de adentro y otra del lado de afuera. Ese es el límite entre el mosaico y el mármol. Viene el mármol, vaya a saber uno de qué color, a la izquierda unas plantas y adelante el escalón, el semicírculo, adornado en el borde con dos canaletas. Es espejo también, pero después no, al bajar, porque hay baldosas y las baldosas son opacas. Hay todo un ancho de vereda hasta el árbol, y a continuación un auto estacionado. Pasa un hombre con la camisa afuera. Con las piernas bastante separadas, camina. Pasa un joven con buzo y mochila. Pasa un taxi y luego un auto, por el empedrado. Aunque durante varios minutos no pasa nada. La mayor parte del tiempo no pasa nada, y menos un domingo.



DISCO

En esta grabación, de tan extraordinaria que es, da la sensación de que el que canta lo está haciendo alcoholizado. Escuchamos bien el espanto, como volver a la sensación de aquella mañana. En un restorán sentimos el ruido, en la calle. Conozco tu pueblo. Hablás con alguien como si estuviera hablando con vos, pero en realidad ya habló antes, cuando no estabas. Qué linda consigna. ¿Qué le ponemos arriba? A lo mejor no lo recordás, pero mi objeto preferido es un disco de plástico rosa. Estamos armando la casa con canciones como ésta. ¿Estás sola? ¿Preguntarán eso o cuánta plata tenemos para negociar? Porque cuando firmamos el mutuo se establecía que no se podía pagar nada por fuera. Nos prometieron el oro y el moro, e igual no alcanza. Una cosa más, la última: se habla del asunto cuando se refieren a ella. Y la verdad es que ella, así como la ves, recorrió toda Rusia, todas las provincias rusas. Decía que ni la barrera del idioma se interpone en las canciones, que perciben la sinceridad del cantante y por eso se entregan, como si fuera una colecta que todavía se va a extender unos días más.



EL CHICO DEL ESPACIO

Tiene catorce años y está cambiando con la moda. Esta es mi comida, dice, y esta es mi muñeca, mi juguete. Dice cómo se llama, pero no se entiende. Prefiere dormir en el hotel. Es como si viniera del futuro a parar en la esquina. No se puede controlar. Cada uno de sus movimientos es una intriga. Como no tiene tiempo, mira alrededor y se mueve con un arma, va buscando su destino, pero nadie le cree. Mira el sol y sus ojos parecen cucharas con el mismo deseo. La electricidad es rica y romántica. Por eso mira y mira, sin sentirse culpable. Está buscando algo o llamando al día. Yo era un artista, dice, pero ya estoy viejo y no puedo dormir. Es muy excitante ver cómo se produce el descenso. Hay silencio, suspenso, eructo, hasta que se pone en evidencia y le agarra vergüenza. Entonces vuelve a correr, rebelde, y lo único que quiere es contar la verdad. Ahí aparece la ametralladora, no la tenía escondida. Qué rápido se deteriora su voz, susurra y raspa. Brasil lo espera, tal vez, pero un Brasil anglosajón. Claro, ya no hay vuelta atrás y se traslada sin escalas. El hombre anciano... Yo diría: hasta el hombre anciano se pone colorado.



SILICONA

La silicona no era dañina. Había una necesidad terrible. Era un tema que nos apasionaba y no sabíamos cuándo se iba a resolver. El profesor, por ejemplo, era un experto, y hablaba de tormenta en el mundo musulmán. Había una expresión de inquietud en la cara distinguida. Sonaba extraño, pero no sabía leer ni escribir. Al menos prendía el horno para que se calentara. Miraba la camioneta que venía y pensaba que si ladraba un perro, los otros lo iban a seguir. Y que si venía un tren, después iba a venir otro.



JOVENCITAS

Hay unas jovencitas muy atrevidas. ¿Estaré para enamorar a una mujer? Tengo una idea. Salir los viernes a la noche a dar una serie de conferencias. Para mí que van todos. Pero usted va a tener que trabajar. Ahora empieza un poco el calorcito y le tocamos la mano a la novia. Sería conveniente, incluso por motivos de salud. El tiempo, al cabo, debería salvar nuestras almas. Quiero decir, cuando vuelva a verte y trates de apalearme o besarme. Porque aunque parezca que nada te importa, sé que igual vas a tratar de hacerlo. Detrás de la puerta está el padre tocando una armónica, cada vez más bajo. Sus ojos están rotos, quiere irse a flotar por ahí. Ahora, en su mente, sopla y sopla más de lo que suponía.



RULITO

Mientras trato de describir la sensación del rulito, me dicen que puedo seguir durmiendo como un haragán, hasta volverme loco. En este salón, a la medianoche, hay demasiada nicotina. Los tambores chillan por la paz en el cielo. Está bien, uno puede prenderlo o apagarlo, pasarse el peine, afinar mucho la voz, hasta que nadie lo reconozca. ¿Leche o champagne con un buen plato de carne? La sensación es tener el estrecho tubo de pelo con la pinza de tres dedos, un tubo por tirabuzón cada vez más duro, hasta que se dobla y se retuerce, como si el fuego lo rodeara. Luego, sobre una de las laderas, el tren se rompe (todos lo saben) bajo el constante brillo del sol.



DICTADOR

El dictador perpetuo se trae una dama. Deja que la gente venga y se posicione. La casa amarilla que proyectó era como de mariscal. Caminata y perorata, al lado de la hamaca. Es una especie de muestrario a medio terminar. Hasta el coreano puede hablar de las rajaduras del cielo. Es el problema del hablar pausado, es más fuerte la ofensa. El calzado no deja huella, porque no quiere que se sepa si va o viene. Se habla que fue una locura, por el exterminio. Hay uno que disfraza a los chicos, los manda como carne de cañón. Ellos van, entre vestigios de peces raros, y se alimentan de camaroncitos. Avanzan hacia las lagunas, en una expedición silenciosa. Seguro pararán dos o tres noches en la selva.



MERCADO

Dentro del mercado, con toda tranquilidad. En la calle, las mujeres no llevan collares. A esta zona la llaman el colmenar. Todos los museos son muy pequeños cuando tenemos los raudales. Algunos salen de circulación: la vaca que mira, el camión y el auto que ya no se hace más. Es mucha plata ya pintar. Abrieron una brecha y la localidad quedó fuera del lago. Cada diez metros hay frutillas, la altura máxima no supera al árbol.



INTUICION

La intuición me lleva al pájaro. Cada día pienso en una jovencita, en el camino, que viene hacia mí con el sombrero azul. Si hay luz, voy hacia ella, porque esa es mi vida. Toda la gente se da cuenta, miles de personas que, realmente, no tienen nada que hacer. De otro modo, saldrían hasta la esquina a parar los camiones e impedirles el paso, por más que eso implique un sacrificio demasiado alto. Yo sé que alguien está bajando, el ascensor hace ruido. Y entonces hace ruido mi cabeza. Ayer, los que cantaban eran menos, pero mejores. Ahora se llora y no quieren llorar, porque lo dice el que afinaba como nadie. La distancia son tres mil kilómetros por mar, y arriba hay sol en cualquier parte.



DURANTE EL ARREBATO

En aquel momento, una mujer de cierta edad la tocó y se despegó de la mesa. Después empezó a pedir comida. ¿Qué se podía esperar de alguien que se casaba sin haberlo deseado? Sobre todo, si ese alguien siempre se animaba a hacer todo lo que le gustaba. Por ejemplo, prendía las luces en la ciudad, a la noche, cuando estaban apagadas. Iba con palo, trapo y kerosén. Más tarde, con los codos sobre la mesa y las manos entrelazadas en un puño, daba la sensación de que estaba rezando. No quería llorar aunque le pesaran las cadenas. La gran pregunta, entonces, era qué podía hacer en su situación. Y ahí vino la respuesta: comprarse un perro y sacarlo a pasear todas las noches, de paso que salía a prender las luces con los útiles más frecuentes. En una mano los útiles, en la otra la correa. Y si la tarea se complicaba, siempre le quedaba el recurso de atar al perro mientras tanto.



GITANO

El gitano dice que da garantías en cada habitación. El agujero es rápido, sobre todo en la ruta. Todos están mirando, más de lo que él quisiera, cómo su cuerpo cae. Muestra lo que podría ser, si las estrellas fueran estrellas. Tiene los ojos como los de un detective. Pide que lo toquen en la operación y lo que está pasando es que es él el que está escuchando, detrás de la montaña, a millones de personas. Nadie lo puede ver, ni siquiera con un espejo. La multitud se vuelve loca bajo esa atmósfera de falsa intimidad. En pocos minutos vuelven a sus casas a dormir, las mujeres sin maquillaje y atentas a ayudar a cualquiera que pase por ahí un poco aburrido. Uno sobre otro encontrarán la gloria y harán historia.



PASEO

Podemos dar un paseo y dejar que el tiempo pase. Creo que tiene que ver con la formación de hombre. Un ejemplo gráfico, para empezar, es administrar lo que nos está pasando, sorpresas que son lindas, que vienen en sartén. El brindis de la noche lo propone el hombre malo, que no termina de cenar porque lo interrumpen. Qué siente, qué le pasa concretamente, nadie lo sabe. Dicen que se desvanece, que no puede ya mantenerse en pie. Música es lo que sobra para estirar este momento, largas pausas, y cuando retomemos el hilo nos encontraremos en el mismo lugar. El imperio, asegura el marido de la salvadora, no se derrumba por un viaje.



PAISAJE

Parece mentira, pero desde el quinto piso se ve lejos. Es difícil determinar hasta dónde uno ve. La combinación del verde y el violeta, que por una de esas casualidades presentan los árboles de variedades que ignoro, es linda. El verde es todo, es la vida. Se mueve como el mar cuando no está embravecido. O como la campana cuando marca la hora. Acá, en los alrededores, no hay campanas ni iglesias. El cielo está limpio, ni una nube. El violeta, en cambio, es tenue, menos tupido. Deja ver unas ramas que podrían ser negras, pero son grises, entre marrones y grises. El horizonte es rosa y más arriba, celeste. No me canso de mirar. El tanque de agua, por ejemplo, oxidado abajo y hermoso arriba. El tren, que por unos segundos tapa el griterío de los chicos.



TROMPADA

Me pueden pegar una trompada. Ayuda, ayuda, trataré de gritar a un lado y a otro, como un travesti. Comeré galletitas de colores y tomaré una infusión amarga, hasta que alguien venga acá, donde aparentemente voy a quedar todo golpeado, a rescatarme. ¿Te acordás cuando pasábamos las tardes con tu mamá y a mí no me importaba? Quiero decir, no me importaba si hacía frío o calor, si había nubes o sol, porque lo más importante pasaba de las puertas para adentro. Pero llegó un momento en que me di cuenta de que los rayos que vienen del cielo me ponen de buen humor. El amarillo se transforma en rojo y el rojo en marrón. La puerta chilla, claro, o al menos eso es lo que se oye por el parlante. Aprovechemos la luz, te digo aunque no estés y a riesgo de que me tomen por loco. Después se hace de noche, no se ve nada.



EL AMIGO DE LOS TOBILLOS

El amigo de los tobillos espera la tormenta. El japonés es mejor que el que boxea, y los días pasan. Algunos hacen brazadas en la mañana, en la cocina. Cada uno de mis pensamientos sangran en la prueba y tienen gusto grave. La memoria, en este caso, tiende a celebrar aunque no importe. Hay una página en la librería que es como si tuviera una cicatriz. Es un poco más complicado cuando todos los conceptos están separados. Tienen que confiar en mí, porque a nadie le importa. Por lo menos, contener la respiración como dos amantes con los cuerpos rotos. Me gusta toda esta elegancia en las cajas y los libros, sin excusas, que está viniendo. No hay nada que hacer: la reina está envolviendo los paquetes para servir, por si se resuelve que la conferencia, de cualquier manera, va a llevarse a cabo.



ESTILO

No vamos a cambiar nuestro estilo otra vez, ahora que se acerca la Navidad y estamos todos en jean. Corramos mientras nos cuidan, que después viene el espanto y las visiones que rogamos desaparezcan. El desorden de las ratas corriendo mientras llueve es algo que nadie comprende. Bienvenidos al show, dice la negra o uno un poco raro cuya cara es difícil de imaginar. El hombre se va a tirar del colectivo y va a salir corriendo cuando sienta que es real, antes del choque, antes de enfermarse y hacerse el valiente. Siento que sos mi pollera nueva, el séptimo mar que atravieso o el gato que nunca veré caer por la ventana. Los invitados están llegando, según el piso de madera, y lo hacen más rápido de lo que esperábamos.

viernes, 12 de enero de 2007

Pendorchos

Segundo conjunto de poemas, escritos entre 1997 y 1998.



BASURAL

Reconozco la zona.
Hay un terrible olor
a mierda que viene,
cuando llueve atraviesa
las paredes de Barracas.
El río que aprovecha
que está podrido.
Entradas salidas,
basural zanjón de basura,
de coches desmantelados
en el camino del buen aire.
Hay casas en construcción
habitadas por cirujas ebrios,
motos chicas, arrebatadores
de carteras. En total
son quince: el quiosquero,
el chamaco barbudo con movicom,
la señora Julia Galardi,
el santiagueño
con los morochos entrerrianos.



OLAS

Esta es la vida
de las olas
del color
del pañuelo pintado
de mister president.
La iluminadora
de encías hinchadas
por cada plato
como la que cae.
El cielo brilla
de noche
sobre la ciudad
antes que se largue.
Cuando el trolo
la canta
a la canción
y la patota
le hace coro
hay silencio
que se ve
que aprieta
el botón de goma.



VIEJO

Soy flor de juguetón,
en los rincones
tengo un juguete,
no como viejo
en librerías
que roba vivir.
Deja el saco
prohibido para
que el papelón
vuelva completo.



JUEZ

La casa del juez es grande,
de jardín con achuras en el fondo,
los hijos que joden, es casi pobre.
Lo que muestra lo acusan de robar.
Bonnie es una chica joven
con más ganas de actriz de teatro
que jueza de juzgado provincial.
Ellos se van cuando insinúan,
se van porque los persiguen.
Corren por el paisaje
montañoso de fin de semana.



BOXEADOR

El ojo mira, saltea
las páginas olvidadas
del boxeador.
Afuera las chicas con pito
pasean por el puente.
Adentro, sube y baja
la fármaco melodía.
Suena el pito para
que aparezcan los chicos.
Ya no bastan las dedicatorias
recuerdo de la realeza.
Está todo lleno de bichos
que se basan en la intuición.
La bruja atiende
y como ya no llueve,
Marilú canta.



EFERVESCENTE

Atendiendo
freno indica
el semáforo
que efervesce.
Tato cerrado
mañana la vieja
escurre trapo
en la vereda.
Contagia
por el horno
a toda la cuadra
desayunos.
Qué va a
decirme ahora
si no es
que la miro.
Aparenta
que se cree
opaco final
de calle.



VECINA

Antes cuando yo te miré
vos me miraste también
no sabíamos nada la verdad.
Si vos pudieras decirlo
seguro no lo harías.
Te gusta pegarme
con la muñeca
chuparme la cara
morderme el culo,
me des vueltas
hasta dormirme.
Las luces con ruido
debajo del año
divagan otra vez.
Vos les hacés upa
con tu linda cara.
Vecina andá a saber
en qué bicicleta
vas a volverte
por fin mucho más cansada
a dormir a veces la siesta.



CASCARITA

Se arranca la cascarita
para que la marca quede,
le duela el fuego
que guarda en los pulmones
de verano bien verano.
Escucho que me dice pará
porque quiere irse volando.
Muñecos los que hay miran
siempre lo mismo,
horas que la nena baila.



BEBE

Esa que no queda,
que no va quedando,
nada se acuerda
de su bebé la foto.
El hogar de la casa
es otra la que la ve,
pocos ojos para él
para ella vuelven.
Pastan lombrices
el reflejo amarillo
a eso de las seis
puerta atraviesa.



COPA

La copa libre
del gato salta,
se baña la copa.
El gato salta
y la copa se baña.
Inmóvil negro,
líquido estatua
a la plaza Irlanda.
Corre, corre,
rejas crecidas,
el resto no corre
pasto escarcha.
Los amigos desarman
el cruce para
dejar ir Abelardos
petisos como Aidés,
oir Sergio hablar caro.



ARQUERO

Gómez buen arquero
con una trompa
de boxeador que se cae
tiene guantes cortos
del uno del loco.
El viejo mecánico
los sábados también
corre la cancha.
Corremos todos al costado
de la vía elevada.
Creo que el viejo
es plomero albañil
que va a mi casa
cuando lo llaman.
Pero el arquero es López.
Aunque ataja bien,
no llega a primera.



ENCANTADO

Una individua llamada jueza,
unos bandidos disfraces de policía
me hacen pasar
por tres días
a golpes de puño moretones.
Me pregunta si quiero ser
su jefe y le digo encantado
es la palabra.
Por las calles de Rosario
una manifestación se baja del auto.
El solo, el teniente
coronel va solo,
agarra el trapo
colorado, lo
rompe ordena.
Degenerados
que no tienen patria ni dios,
que son homosexuales
salen sin que la autoridad
se moleste.



HELADERO

Se recaga de risa
la boca como un culo,
pide al heladero
torpedos más baratos.
Finitos, fruncidos,
labios chupan y se enfrían.
Otro más barato,
otro debe reponer.
Proctodontólogo
la frenética carcaja
da bajo los lompas
bailoteo de marfil.



MEJICANO

Va por el escalón la madre
a la que le pesa veinte kilos.
El dueño del interno
quiere cambiar de sector.
El mejicano vocifera
que qué pasa con los espejos.
Mi abuela se come las eses
y las dos son argentinas sin marido.
El mejicano vende espejos, abanicos,
se divierte con estas historias.



GALAN

Roberto sentado
en un reservado
mira a las chicas
que mueven el culo.
Ese dale que te dale
le da ganas
de subirles la minifalda
o bajarles el pantalón,
hacerles todo
lo que cree le piden.
Todos prefieren,
nadie quiere
quedarse adentro,
abrir el ventilete.
Roberto y sus chicas
que se le sientan
le mueven el culo.
Con su vení y andá
repetitivo manda
el galán de la noche.
Y ahora qué,
se preguntan las chicas
todas transpiradas.



INSTRUMENTO

Tarde triste y fea
de la abuela
algún año después del instrumento.
Ando buscando algo
que muestre a mi interlocutor.
Saco algo viejo
como cuando mi abuelo
vivía me lo regaló,
su regalo de juventud a un hijo.
La ropa que compra
de camino también,
la historia europea
cremada a voluntad.



FICHAS

Pedí más fichas para el western bar
porque no vi el policial ni la de acción.
Lloré lágrimas, lloré,
lloré en la galería.
Mientras la más mina buscó su consolador
las nenas fueron a mear en pollera.
Por miedo que viene de viejo,
el de la noche que está acá.
Me avisaron que matan
los de adelante,
a la hora del asalto
tengo que escapar.
Lloré lágrimas, lloré,
lloré en la galería.



CRUPIE

Me gusta cuando el crupié me mira,
dice que gané yo todo que gané
mirando por debajo de la mesa
los papeles de la quiniela nacional.
Ella es una mujer bastante rara,
la que me acompaña durante mis
noches inolvidables.
Hace muchos días que no pinto
por acá pero igual nadie pregunta.



BROWNIES

Ella, lo que quiere, brownies,
es hacerlos y me reprocha
dos veces en vez de una
por los platos descartables.
Los centavos son iguales
en todos los lugares
como los chicos cebados.
Se cayó todo el viento,
no es de noche me dice
si igual no puede ver.
Los monos piden albóndigas
cuando se escapan,
van con el freno, paran
al lado de los oídos.



PENDULO

Con el péndulo al aire
arrastra en el campo grande
el rodillo de cable de TV.
Hay un lugar al lado
del árbol frutal enano
donde lo vuelca, se tira
como arriba de la mesa.
Por el pasto alto asoma
jardín de jardinera
directo sobre la tabla,
la luz picada rebota,
el pico humano compite
para marcar las doce.



TSUJI

Tengo la misma porcelana tsuji
que ella guardó en la ratona
desde hace cuatro meses adentro
de dos cajas de cartón corrugado.
En el ínterin la bolsa de arpillera
va a subir un piso por escalera
hasta que el delivery toque timbre.
Dos días anunciando la lluvia
para que pase todo lo contrario
les da pie a los precios individuales
a llegar fácil a la suma total.
Yo era autónomo y flotaba
al costado de la pileta enrejada
para que nadie pudiera verme.
Ahora por lo general mi mujer
me recuerda las cosas
que tengo que hacer.



DERRUMBE

Cruza a los setenta y ocho
del chacinado a la hierba
para el derrumbe a la piedra
en la avenida de él solo.
Ella que lo ve tapado,
ella me llama, cuenta
lo feo del regalo
de la harta que pierde todo.

jueves, 4 de enero de 2007

Sopetones

Algunos de estos poemas fueron publicados en el Diario de Poesía en 1997, finalistas del II Concurso Hispanoamericano de Poesía.



MEMORIA DE RECREO

Al final se apoya
cara sobre el marco
y ya, quieta pajarera
de mosaico y chapa seca,
el gorrión desde temprano
bailará como en prisión.

Sudor, más que la sangre
con apático recuerdo
color del verano y rosa
bajo cierre relámpago,
así no más que baja renguea
su enfundado galpón.



EL ARRIERO

El calor del mediodía la traslada
de continente sacro a campo indígena.
Con terciopelo de captura
y bestia ahora ronda
con pico ocular
los salmos ante hojas amarillas.
Al acto:
Los años que ha faltado en su corral
añaden su fuerza con paso embadurnante.

Poseerla debo como la cascabel
y que derrita su lazo la voz,
al aseo llevar mi profesión de cautiverio
y al soporte poniente para
que con ella huya a su trampa.



EN LA DOSCIENTOS

El cabezón se pegó un tiro en la doscientos
cuando dijo su perro rabioso muerto
la bolsa de las compras.
Se vino abajo como los panes y las cebollas
que muy baratos y los tiraron.
El calor de la una le parloteaba hierro
y el cabezón estaba más blando que de costumbre.



MIAMI

El hall de la pensión de la puerta cementada
comunica a un pasillo largo.
Blanca y gris, el piso a baldosas
marrones como vereda
para dormir en Miami.
La voluntad de clausurar un pasaje.
Alguien, la entrada por la tarde sospechando
terrenos lindantes: quiosco vacío,
colectivo una hora de en frente, frío lento.
Llueve. La mejor época para Miami.
A la noche paso el hierro oxidado,
la vista seca de esa noche linyera
y bajos revivals golpeándose bravo.
Sobre el latón de Miami degollado
pinto ciegos bloques y ancianos
repitiendo habitaciones disponibles.



ASILO

Se le ven los ojos a la simplona,
descuida el hazme, esto y lo otro,
ladea a la estepa de viril flanco,

a Dios, el del viento serio.
El replicar, replicar, señora,
al rendido perdoná.

Manta de lana gime, lágrima
enfriándole cara, pómulos
sobre amanecer de ladrillo.

Hay la infancia y la alegría
y la fina arruga de escultura.
Su negro con el suelo florecido.



MAREA

La mujer su cuerpo tapa,
nubosa, la del piso décimo.

De azul a gris como niño,
de risa a llanto huida,
vecinos que la sientan
o le amasan tres ciudades.

Serenata que no falta,
al violeta salmo, ya tarde.
Buscan la nueva luna.



UNA FLOR QUE NO SEA VERDE

La chica se lo hamaca sobre el vientre
como si fuera anónimo el milagro
o bajo el suelo los olores crujieran
verde en la mirada de esta gente.

Voz que apenas pasando, pasando
más manojos de regalo,
trueca tierra por sus frutos empollados,
tiembla en este invierno cuando

la chica se lo hamaca sobre el vientre
aunque fuera anónimo el milagro.
Hay sol y llueve, graniza y nieve
que calla trabajosamente al barro.

Voz que apenas rezando, rezando
brotes al negro mármol
o a la próxima primavera
una flor que no sea verde.



DIA DE FIESTA

Escalones numerados ante mi prometida.
Mucho más tarde, recordando
sinfonías de cabina en un garaje,
pestañas pop sugestivas del papel,

las calles distribuyen el acuario,
luz de bar por más esquinas.
Salto en clavos, bailo
acentos sanos de flautista.

Otros centenarios en ventana,
la golosina del himno.



LA COSA

Así es la cosa para todos los ranchos
de chapa y madera que pescan
todos los días y nadan todas,
digo todos, digo, así es la cosa,
todos los ranchos, digo, que tienen permiso
para quedarse a pescar
tienen que irse mañana mismo
porque sube el agua y después no hay tutía.
Acuérdense de la última vez si no,
cuando vos, Lizano, decí,
pero cómo no te vas a acordar, Lizano.



PRISMA

La tierra de los ojos
más o menos se la saca
de los ojos para hacer
un prisma recto rectangular.
Que le salga más o menos,
le dice el capataz al que le sigue
para que le diga al de los ojos.
Total, le dice, por lo que pagan
a ver si todavía se creen
que somos una manga de boludos.



ZORRO

El rápido zorro
marrón salta
sobre el trasero
de los perros lentos.
Algunos llegan
y otros se van.
Algunos se quedan
y otros no.
El tipo acepta
digan lo que
le digan a él.
Cuando es chico
se lo dicen
y se caga en todos.
Crece y qué,
el día brilla,
el calor mata
y él lo siente.
Va de un lado
para el otro,
va de un lado
para el otro.
El zorro recibe
a la madrugada
sobre el trasero
de los perros lentos.



MOTO

Esta es una moto veloz
y fantástica.
Por eso decido
subirme y dar una vuelta
para ver qué pasa.
No pasa nada.
Ando todo el día
y toda la noche
sobre esta moto veloz.
Nadie me puede bajar.
Es tan fantástico como
pegarle patadas al paso
a la gente que te quiere.



MUJER CON HAMBRE

Una mujer sale por la radio
y dice que tiene tanto hambre
que ya le perdió el miedo a todo.
Un hombre la amenaza
y ella se lo dice en la cara,
tiene mucha hambre y nada le da miedo.
La mujer va por la calle
y es capaz de matarte y comerte.
Eso es una mujer con hambre.



EL AUTO CARNICERIA

Un auto carnicería
tiene azul la mecha.
Rápido, a una hora pasa.
Adentro la sangre se congela
con el aire acondicionado.
Limpiaparabrisas
dejan tajos en el vidrio
como dos navajas afiladas.
El aliento empaña todo
pero se va apagando.
No hay moscas en el aire
porque la mecha las mata
ahora sobre los cuerpos,
sobre la piel, sobre la sangre,
sobre los huesos, sobre todo
sobre los últimos huesos
que se contorsionan
para doblar
y ya no pueden.
La mecha ardió hasta
que alguna mosca quedó Medrano
en las ventanas
del auto carnicería
a dos pesos el kilo.



SERVICIO

La cara de barba y de calor
en el asiento de adelante
anuncia al remolque pago.
En el centro está quieto,
no como antes,
los brazos
se mezclan entre las mesas.
Bar que sirve café y cerveza
en la avenida Santa Fe.
Brazo sobre brazo
el azúcar rota
de sobre
la espuma oxidada.
Ahora está enfermo
para el doctor
que se insoló.



CUERO

Veo que retuerce la camisa
en el feriado
una plaza del Bajo.
Nadie puede verlo.
Está para lavar
la camisa sucia
porque el sol se la seca.
La retuerce en cuero
la arruga toda.
Lava pero no plancha lo que lava
feriado
quiere ocuparse un poco
de su estado y aspecto.
Se aprolija con detalle
su perfil inconfundible.



SOTANO

El coro se la pasa desafinando
en el sótano.
Guardo para el próximo verano
sombra, vino, escondite,
ladrones novatos a caballo.
Siguen la vela
y la flor
pasada por agua.
La rosa,
que es amor y distancia.
Mandame una rosa.



GOMERIA

La esquina es una playa,
nunca edificio playa,
ladrillo que los coches
quieren gomería.
Tengo una fosa,
mecánico boliviano.
La morocha con los de diez
y saludando
a todas las que vienen
en pelotas a la exclusiva.



VEO LA VELA

Los domingos de primavera
en esta parte del año
bajan la bocina y el lago
para veleros coleccionables.
Me acuerdo que el azul
no tiene para arrancar:
Cuerda floja, traba metal,
todo importado de la década.
No me diga que para ser
parte del barco
no alcanza con mirar.
La vela que va primera
lejos, rockera muere
con un disco de éxitos.



HARAGANA

Dora entra al baño con el bolso
que trajo para cambiarse.
Su secreto del éxito
pasa por la variación.
Deja el cuero de encaje
y se sube la pollera transparente.
Alguien la sigue
para mostrarle la salida,
pero como es haragana,
no sale.



LIJA

Rasquetea que puede mañana
y si no es para tanto
hay que aceptarle.
Compra que caliente
agua del baño
con el instrumento.
Quiere ofrecerse en las paredes
y repetir con la mano alzada
el rechín de la escalera.
Hoy anda como partera
que le hace de reserva.



INVITACION

Roca hay para invitar
que vengan que
de alguna manera
los arreglamos.
Además, él me tiene
que hablar de cómo hizo
para estar tan flaco.
No sé si decirle
directamente
o mejor que si lo llevo
lo saque solo.



MOTOR

El motor del joven va a cien
kilómetros por hora por la cortada.
Rocamora no es del rengo ni del auto,
pero el de bastón la acaricia
cuando arrastra un pie y el otro.
Los que lo acomodan no ven la cara,
ven la piedra.
Como no puedo explicar lo que parece
un milagro casi, milenario pero gastado,
le regalo algo por lo menos,
un cuadro o un rectángulo.
Si se lo digo me reta con una lesión
en mi única mano.
En cambio, yo se la veo llorando
cuando me ve.



ALEDAÑOS

Voy por la calle ancha
en taxis grandes y viejos
como los Ferlaine
a edificios abiertos
las veinticuatro horas.
El compatriota baila el jazz
y muestra fotos de sí mismo
puestas sobre un carrito.
El octogenario canta
su repertorio folk
con una criolla amplificada.
En la cuadra está el banco
que cambia plata
y la vendedora de hot dogs
donde como al mediodía.



VOLTEO

Es un modernismo,
una risa
la que pone y saca,
la que frota y sigue
a las celosas.
Palabra mordida
con sangre va
de aderezo barato.
Flota en los huevos
e impone
su agujero demagógico.



PROMOCION

No es de luces la noche
o la ciudad
por el agua que te dejo:
Muestras del nuevo champú
más vendedor de todos los tiempos.
Peatón boludo se ríe,
piola se mata,
estándar se embola,
en mano el saché
que enumera su ducha.



DAKTARI

Cuantas veces ruge
un león antes de morir
según lo que averiguo
ni Daktari otra que Daktari
a quien no llamo.

Se retira se sienta
no Daktari quiere
un papelón a esta altura
de la vida.
Daktari yo no sé.

León de utilería
alimenta lo que
tengo que gastarme
buena parte del retorno
para todo hijo antes.